AVON PARK - Lo que está pasando
en esta aldea de 8,000 habitantes en el centro de la Florida es ya una saga de proporciones, diría que literarias. Un alcalde quiere implantar una ordenanza donde se multa a todos los que den trabajo y alquilen casas a los trabajadores indocumentados. Además, quiere establecer el inglés como idioma único en la alcaldía. Esto ha traído como consecuencia que, por lo menos a nivel de opiniones, el poblado está dividido al medio. Los inmigrantes – incluyendo los legales – viven aterrorizados y la “Omerta” (ley del silencio) como que se ha impuesto. La mayoría de los indocumentados son mexicanos, pero también los hay haitianos y jamaiquinos, y constituyen – principalmente los mexicanos – la base de la industria de la cosecha de las naranjas. "Aquí no hay quien nos defienda", me dijo uno de ellos, detrás del

mostrador de una tienda de productos mexicanos. No es cierto, o sea, tiene razón para sentirse inseguro, pero tiene quien lo defienda. Son una serie de empresarios anglos, activistas voluntarios de ayuda a la inmigración o sencillamente ciudadanos preocupados que el éxodo de los mexicanos puede transformar su aldea en una “ciudad fantasma”. Koltún y yo la hemos recorrido bien en los últimos dos días, hemos conversado con mucha gente, incluyendo el polémico alcalde, el administrador de la ciudad y ciudadanos que sencillamente apoyan la persecución a los indocumentados. Son personas que creen que el gobierno federal ha hecho poco para parar la inmigración ilegal y que creen que llegado la hora de tomar el asunto en sus propias manos y aprobar medidas a nivel local para colocar, al menos en su opinión, freno a la inmigración ilegal. Todo esto, y mucho más, lo podrán leer el próximo fin de semana. A medida que la historia vaya saliendo, colocaré aquí algunos comentarios al margen de los reportajes. Por acá nos encontramos con
Rafael Alvarez y Marcelo Urquidi, de la cadena Telemundo. Y conversamos con
Judy, John y Holly, que apoyan la ordenanza.
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