Y en eso llegó Alan

LIMA - Dio la vuelta a la plaza arriba de una camioneta abierta. Le dijo adiós a todos y subió raudo las escaleras del palco, de cuello abierto sin corbata y una resolución de quien quiere, de nuevo, comerse el mundo. Un discurso que habló de un “cambio responsable para reconstruir”, una sociedad amenazada por la “derecha militarista” que “urge derrotar” porque lo primero que hace es “acabar con la libertad de expresión” y porque apenas “el libre mercado puede gobernar la patria”. Por todo esto, enfatizó, ya lo dijo Haya de la Torre, el fundador del Aprismo: “Pan con libertad para todos los peruanos”. Lo aplaudieron, mucho, como solo los apristas saben hacer.


Al mismo tiempo, Ollanta Humala estaba en la plaza principal del Cusco, el mismo lugar donde sacrificaron a Tupac Amaru y donde el candidato nacionalista aseguró que “en caso de necesidad” llama “a armas con uniforme de la patria” a los jóvenes “deseosos de vestirlo”, porque “hay que acabar con esos manipuladores de periódicos que solo dicen mal de la candidatura de Humala”. “Rogaría a Dios que esos políticos, vivieran siquiera una semana con 3 soles cincuenta y comprendieran el dolor del pueblo. Como quisiera que fueran mas humanos los políticos presidenciales. He aprendido esto por carne propia y por ello me metí en la político”, dijo Ollanta. “Al mismo tiempo que estamos aquí el señor García está haciendo campaña hablando de Chávez para crear un falso patriotismo”, añadió.
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