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lunes, mayo 15

El discurso de Bush sobre la reforma migratoria

Versión de la Casa Blanca. El Nuevo Herald no suscribe esta versión ni se responsabiliza por la exactitud de su contenido.

Buenas noches. He solicitado unos minutos de su tiempo para tratar un asunto de importancia nacional: la reforma del sistema de inmigración de Estados Unidos.

El tema de la inmigración suscita emociones intensas, y en semanas recientes, los estadounidenses han presenciado el despliegue de esas emociones. En las calles de las ciudades principales, las muchedumbres se han manifestado a favor de aquéllos que están en nuestro país ilegalmente. En nuestra frontera del sur, otros se han organizado para evitar que los inmigrantes ilegales ingresen. En todo el país, los estadounidenses están tratando de conciliar estas imágenes contrastantes. Y en Washington, ha llegado al momento de una decisión en el debate acerca de la reforma inmigratoria. Esta noche, expresaré claramente cuál es mi posición y a dónde deseo llevar a nuestro país con respecto a este asunto vital.

Debemos comenzar por reconocer los problemas de nuestro sistema de inmigración. Durante varias décadas, Estados Unidos no ha tenido control total de sus fronteras. Como resultado, muchos de los que quieren trabajar en nuestra economía han podido cruzar nuestra frontera clandestinamente, y millones se han quedado aquí.

Una vez aquí, los inmigrantes ilegales viven a la sombra de nuestra sociedad. Muchos utilizaron documentos falsificados para obtener empleo, y eso dificulta que los empleadores verifiquen si los trabajadores que contratan son legales. La inmigración ilegal ejerce presión en las escuelas públicas y hospitales... en los presupuestos estatales y locales... y trae crimen a nuestras comunidades. Éstos son problemas reales. Pero debemos recordar que la gran mayoría de los inmigrantes ilegales son personas decentes que trabajan arduamente, mantienen a sus familias, practican su religión y llevan vidas responsables. Son parte de la vida estadounidense, pero están fuera del alcance y de la protección de las leyes estadounidenses.

Somos un estado de derecho, y debemos hacer que se cumplan nuestras leyes. También somos una nación de inmigrantes y debemos respetar esa tradición, que ha fortalecido a nuestro país de tantas maneras. Éstos no son objetivos contradictorios; Estados Unidos puede ser a la vez una sociedad que cumple con la ley y una sociedad acogedora. Solucionaremos los problemas creados por la inmigración ilegal y crearemos un sistema que sea seguro, ordenado y equitativo. Por lo que respaldo la reforma inmigratoria integral que logre cinco objetivos claros.

En primer lugar, Estados Unidos debe proteger sus fronteras. Ésta es una responsabilidad básica de una nación soberana. También es un requisito urgente de nuestra seguridad nacional. Nuestro objetivo es simple: La frontera debe estar abierta al comercio y la inmigración legal, y cerrada a los inmigrantes ilegales, como también los criminales, narcotraficantes y terroristas.

Fui el gobernador de un estado que tiene una frontera de 1,200 millas con México. Por eso, sé cuán difícil es hacer que se respete la frontera y cuán importante es. Desde que pasé a ser Presidente, hemos aumentado en 66 por ciento los fondos para la seguridad fronteriza y ampliado la Patrulla Fronteriza de aproximadamente 9,000 agentes a 12,000… ellos capturaron y enviaron a sus países a aproximadamente seis millones de personas que ingresaron a Estados Unidos ilegalmente.

A pesar de estos logros, aún no tenemos pleno control de la frontera, y estoy decidido a cambiar eso. Esta noche insto al Congreso a proporcionar fondos para mejoras considerables en personal y tecnología en la frontera. Para fines de 2008, aumentaremos el número de oficiales de la Patrulla Fronteriza en 6,000 adicionales. Cuando estos agentes nuevos sean asignados, habremos aumentado en más del doble las dimensiones de la Patrulla Fronteriza durante mi presidencia.

A la vez, estamos lanzando el programa de seguridad fronteriza más avanzado tecnológicamente en la historia de los Estados Unidos. Construiremos muros altamente tecnológicos en las vías urbanas y construiremos nuevas carreteras para el patrullaje y barreras en las zonas rurales. Emplearemos detectores de movimiento… cámaras infrarrojas… y aeronaves no tripuladas para evitar los cruces ilegales. Estados Unidos tiene la mejor tecnología del mundo, y nos aseguraremos de que la Patrulla Fronteriza tenga la tecnología que necesita para cumplir con su labor y proteger nuestra frontera.

Tomará tiempo capacitar a miles de agentes nuevos de la Patrulla Fronteriza y llevar la tecnología más avanzada a la frontera. Sin embargo, la necesidad de proteger nuestra frontera es urgente. Por ello, estoy anunciando varios pasos inmediatos para fortalecer la aplicación de la frontera durante este periodo de transición:

Una manera de ayudar durante esta transición es utilizar la Guardia Nacional. Entonces, en coordinación con los gobernadores, se asignará hasta 6,000 miembros de la Guardia en nuestra frontera del sur. La Patrulla Fronteriza permanecerá a la delantera. La Guardia asistirá a la Patrulla Fronteriza operando sistemas de vigilancia … analizando datos de inteligencia… instalando muros y barreras para vehículos… construyendo caminos de patrullaje… y proporcionando entrenamiento. Las unidades de la Guardia no participarán en actividades directas de cumplimiento de la ley; ese deber será realizado por la Patrulla Fronteriza. Este compromiso inicial de miembros de la Guardia duraría un año. Después de eso, el número de fuerzas de la Guardia se reducirá a medida que se incorporen agentes de la Patrulla Fronteriza y nueva tecnología. Es importante que los estadounidenses sepan que tenemos suficientes fuerzas de la Guardia para ganar la guerra contra el terrorismo, responder a las catástrofes naturales y ayudar a proteger nuestra frontera.

Estados Unidos no militarizará la frontera sur. México es nuestro vecino y amigo. Continuaremos colaborando para mejorar la seguridad en ambos lados de la frontera... para hacerles frente a los problemas comunes como el narcotráfico y el crimen... y para reducir la inmigración ilegal.

Otra manera de ayudar durante este periodo de transición es por medio de las agencias de la ley, tanto estatales como locales, en nuestras comunidades fronterizas. Por lo que hemos aumentado los fondos federales para las autoridades estatales y locales que ayudan a la Patrulla Fronteriza en misiones policiales especializadas. Y les daremos a las autoridades estatales y locales la capacitación especializada que necesitan para ayudar a los oficiales federales a capturar y detener a los inmigrantes ilegales. Los oficiales de la ley, tanto estatales como locales, son un aspecto importante de nuestra protección fronteriza y deben ser parte de nuestra estrategia para proteger nuestras fronteras.

Las medidas que he descrito mejorarán nuestra capacidad de capturar a personas que entren a nuestro país ilegalmente. A la vez, debemos garantizar que se deporte a su país a cada inmigrante ilegal que capturemos cruzando nuestra frontera sur. Más de 85 por ciento de los inmigrantes ilegales que capturamos cruzando la frontera sur son mexicanos, y la mayoría es enviada de regreso dentro de 24 horas a más tardar. Pero cuando capturamos a inmigrantes ilegales de otro país, no es tan fácil enviarlos de regreso. Durante muchos años, el gobierno no tenía suficiente espacio en nuestras instalaciones de detención para detenerlos durante el proceso. Por lo tanto, la mayoría era liberada a la sociedad y se le pedía que regresara a comparecer ante un tribunal. Cuando llegaba la fecha, la gran mayoría de ellos no se presentaban. Esta práctica, denominada “capturar y liberar”, es inaceptable, y de daremos fin.

Estamos tomando varias medidas importantes para cumplir con este objetivo. Hemos aumentado el número de camas en nuestras instalaciones de detención y continuaremos agregando más. Hemos acelerado el proceso legal para recortar el tiempo promedio para la deportación. Y estamos dejando en claro con los gobiernos extranjeros que deben aceptar el retorno de aquéllos de sus ciudadanos que violan nuestras leyes de inmigración. Como resultado de estas medidas, hemos dejado de “capturar y liberar” a los inmigrantes ilegales de ciertos países. Y le pediré fondos adicionales y poder legal al Congreso para que podamos dejar de “capturar y liberar” en la frontera sur de una vez por todas. Cuando las personas saben que serán capturadas y enviadas de regreso si entran a nuestro país ilegalmente estarán menos inclinadas a tratar de ingresar a hurtadillas.

En segundo lugar, para resguardar nuestra frontera, debemos crear un programa de trabajadores temporales. El hecho es que hay muchas personas del otro lado de nuestra frontera dispuestas a hacer lo que sea para venir a Estados Unidos a trabajar y superarse. Cruzan el desierto a pie con el calor del verano o se esconden en las partes traseras de los camiones para llegar a nuestro país. Esto crea una presión enorme en nuestra frontera con la que los muros y las patrullas, por sí solos, no podrán acabar. Para resguardar la frontera eficazmente debemos reducir el número de personas que están tratando de cruzar clandestinamente.

Por lo tanto, respaldo un programa de trabajadores temporales que crearía una vía legal para que los trabajadores extranjeros ingresen a nuestro país de manera ordenada por un periodo limitado de tiempo. Este programa pondría a trabajadores extranjeros dispuestos (a trabajar) en contacto con empleadores estadounidenses dispuestos (a emplearlos) para los trabajos que los estadounidenses no están realizando. Se requeriría que cualquier trabajador que se presente al programa no tenga antecedentes penales. Y los trabajadores temporales deben regresar a su país de origen cuando concluya su estadía.

Un programa de trabajadores temporales atendería las necesidades de nuestra economía y daría a los inmigrantes honrados una manera de mantener a sus familias mientras respetan la ley. Un programa de trabajadores temporales reduciría el atractivo de los contrabandistas de personas y haría que sea menos probable que la gente arriesgue su vida para cruzar la frontera. Aliviaría la carga económica para los gobiernos estatales y municipales al reemplazar a los trabajadores ilegales con contribuyentes que cumplen con la ley. Y por encima de todo, un programa de trabajadores temporales contribuiría a nuestra seguridad al garantizar que sepamos quiénes están en nuestro país y por qué están aquí.

En tercer lugar, necesitamos hacer que los empleadores rindan cuentas por los trabajadores que contratan. Es ilegal contratar a alguien que está en el país ilegalmente. Sin embargo, a menudo, las empresas no pueden verificar la situación legal de sus empleados debido a un problema extenso de falsificación de documentos. Por lo tanto, la reforma inmigratoria integral debe incluir un sistema mejor para verificar los documentos y el cumplimiento de los requisitos para trabajar. Un aspecto clave de ese sistema sería una nueva tarjeta de identidad para cada trabajador extranjero legal. Esta tarjeta debe utilizar la tecnología biométrica, como las huellas digitales electrónicas, para evitar que se pueda modificar. Una tarjeta no modificable nos ayudaría a velar por el cumplimiento de la ley… y dejaría a los empleadores sin excusa alguna para violarla. Y para comenzar, al hacer que sea más difícil que los inmigrantes ilegales encuentren trabajo en nuestro país, disuadiría a la gente de cruzar la frontera ilegalmente.

En cuarto lugar, debemos enfrentar la realidad de que millones de inmigrantes ilegales ya están aquí. No se les debe otorgar una vía automática a la ciudadanía. Esto es una amnistía, y me opongo a ella. La amnistía sería injusta para aquéllos que están aquí ilegalmente y fomentaría olas adicionales de inmigración ilegal.

Hay quienes argumentan en este país que la solución es deportar a cada inmigrante ilegal, y que cualquier propuesta que no logre esto representa una amnistía. No estoy de acuerdo. No es sensato ni realista detener a millones de personas, muchas con raíces profundas en Estados Unidos, y enviarlas al otro lado de la frontera. Hay un punto intermedio sensato entre otorgar una vía automática a la ciudadanía a cada inmigrante ilegal, y un programa de deportación masiva. El punto intermedio reconoce que existen diferencias entre un inmigrante ilegal que cruzó la frontera recientemente y alguien que ha trabajado aquí muchos años y tiene casa, familia y un pasado de otro modo limpio. Considero que los inmigrantes ilegales que tienen raíces en nuestro país y quieren permanecer aquí deberían pagar una multa significativa por violar la ley… deben pagar impuestos… aprender inglés… y trabajar en un puesto varios años. Las personas que cumplen con estas condiciones deben tener la posibilidad de solicitar la ciudadanía, pero la aprobación no sería automática, y tendrían que esperar en fila detrás de aquéllos que cumplieron con las reglas y con la ley. Lo que acabo de describir no es una amnistía; es una manera de que aquéllos que han violado la ley paguen su deuda a la sociedad y demuestren el temple que hace a un buen ciudadano.

En quinto lugar, debemos honrar la gran tradición estadounidense del crisol de culturas, que hizo de nosotros una nación de muchos pueblos. El éxito de nuestro país depende de que ayudemos a los recién llegados a asimilarse a nuestra sociedad y adoptar nuestra identidad común como estadounidenses. Los estadounidenses estamos unidos por los ideales que compartimos, un aprecio por nuestra historia, respeto por nuestra bandera y la habilidad para hablar y escribir el idioma inglés. El inglés es la clave para aprovechar las oportunidades en Estados Unidos. El inglés les permite a los recién llegados pasar de trabajar en la cosecha a abrir una tienda... de limpiar oficinas a administrar oficinas… de una vida con bajos ingresos a un diploma, una carrera y una casa propia. Cuando los inmigrantes se asimilan y avanzan en nuestra sociedad, hacen realidad sus sueños… ellos renuevan nuestro espíritu… y contribuyen a la unidad de Estados Unidos.

Hoy, deseo hablarles directamente a los miembros de la Cámara de Representantes y el Senado: un proyecto de reforma de la inmigración necesita ser integral, porque se debe tomar en cuenta todos los elementos de este problema, o ninguno de ellos se resolverá del todo. La Cámara ha aprobado un proyecto de ley de inmigración. El Senado debe actuar para fines de este mes, de modo que podemos solucionar las diferencias entre los dos proyectos de ley, y el Congreso pueda aprobar un proyecto de ley integral que yo pueda firmar y promulgar.

Estados Unidos necesita llevar este debate de inmigración en un tono razonable y respetuoso. Los sentimientos calan hondo en este asunto, y mientras logramos una solución, todos debemos tener en mente ciertas cosas. No podemos construir un país unido incitando la cólera de la gente o jugando con los temores de nadie o explotando el tema de la inmigración para sacar ventajas políticas. Siempre debemos recordar que nuestros debates y decisiones afectarán vidas reales, y que todo ser humano tiene dignidad y valor sin importar lo que digan sus documentos de ciudadanía.

Sé que muchos de ustedes que me escuchan hoy tienen un padre o abuelo que vino de otro país con sueños de una vida mejor. Ustedes saben lo que la libertad significaba para ellos y saben que Estados Unidos es un país mejor gracias a su trabajo y sacrificio. Como Presidente, he tenido la oportunidad de conocer gente de diferentes orígenes, y escucho lo que Estados Unidos significa para ellos. En una visita al Hospital Naval de Bethesda, Laura y yo conocimos a un infante de Marina herido llamado Guadalupe Denogean. El sargento artillero maestro Denogean vino a Estados Unidos de México cuando era niño. Pasaba los veranos trabajando en la cosecha con su familia, y luego, tan pronto como pudo, se ofreció como voluntario para la Infantería de Marina de Estados Unidos. Durante la liberación de Iraq, el sargento artillero maestro Denogean fue herido de gravedad. Cuando le preguntaron si quería solicitar algo, pidió dos cosas: un ascenso para el cabo que ayudó a rescatarlo … y la oportunidad de hacerse ciudadano estadounidense. Y cuando este valiente infante de Marina levantó su mano derecha para hacer el juramento que lo convertía en ciudadano de un país que había defendido por más de 26 años, fue un honor estar a su lado.

Siempre estaremos orgullosos de darles la bienvenida como compatriotas a personas como Guadalupe Denogean. Nuestros nuevos inmigrantes son lo que siempre han sido: gente dispuesta a arriesgar todo por el sueño de la libertad. Y Estados Unidos es lo que siempre ha sido: la gran esperanza en el horizonte, una puerta abierta al futuro… una tierra prometida, llena de bendiciones. Honramos el patrimonio de todos los que vienen aquí, cualquiera sea su origen, porque confiamos en que el genio de nuestro país nos hará a todos estadounidenses: una nación bajo Dios.

Gracias y buenas noches.

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